Aunque a veces dude de mi mismo. Dude de mis ideas. De mis principios y mis finales. De mis valores. De las cosas que he aprendido. De las cosas que siempre supe. Aunque a veces dude de ustedes y sus recuerdos, que son los míos. De mi pasado. De mis queridas circunstancias. Aunque, a veces, dude de mis amigos, de mi familia, de mi futuro. Otras veces no dudo.
Y me gusto cuando no dudo. Sé lo que soy. No me equivoco. Me alegro. Soy "un feliz sin dudas". Pero... ¿y si me equivoco?. Me asusta estar equivocado. Odio pensar que pierda mi tiempo pensando. ¿Será posible?.
Entre tanta gente suena arriesgado pensar que soy diferente. Ahora, que estoy tan solo, es pesado saber que lo soy.
Sunday, June 24, 2007
Sunday, June 3, 2007
de las cosas que realmente importan
En el mundo que nos ha tocado vivir (y por el que poco hacemos para cambiar... menos quejas y más acción!) es muy fácil confundir, a veces, las cosas importantes de las superfluas, la cal de la arena o, como diría mi abuelo: el polvo de la paja.
Desde siempre nos han enseñado que el bienestar personal sólo puede ser alcanzado gracias a ciertos parámetros (preocupantemente comunes): dinero, seguridad, estabilidad. Nadie habla del tiempo. Yo, aún siendo joven, cambiaría todo el dinero que tengo (que no es que sea mucho, la verdad) por algo más de tiempo. Sobre todo poder volver atrás y enmendar algunos errores que el tiempo no ha conseguido borrar.
Tampoco el tiempo lo es todo. ¿De qué sirve tenerlo si después lo malgastas?. Con la cantidad de cosas que hay por hacer, ¿Cómo hay quien se aburre?. ¿Por qué gastamos tanto al año en pasatiempos y otros sucedáneos. Véase videojuegos, televisión, etc. No, mejor que no se vean.
Nos pasamos la vida luchando por ganarnos un puesto en la sociedad para luego seguir luchando para mantenerlo a toda costa. ¿Para qué?. ¿Cómo puedo hacerte eso más feliz?.
Es extraño. Se oye mucho eso de "nadie puede decirte como vivir tu vida". La realidad es que todo el mundo lo hace. Desde que naces hasta que mueres. Abre los ojos.
Disfruta de las cosas buenas, claro. Pero sólo tú decides cuales son. No lo olvides.
Sólos tienes una vida. Y una vida es poco tiempo para despertar, hacer un poco el tonto, descubrir lo que te gusta y disfrutarlo. Mucha gente no llega ni siquiera al tercer paso.
Por temprano que te parezca, la muerte ya ha salido en tu busca. Y ella no es como la Seguridad Social. Sí, hay lista de espera. Pero no, no se retrasa.
PD: Tal vez he querido decir muchas cosas juntas. No sé si habrá quedado nada claro. Lo siento. Tampoco yo lo tengo claro.
Desde siempre nos han enseñado que el bienestar personal sólo puede ser alcanzado gracias a ciertos parámetros (preocupantemente comunes): dinero, seguridad, estabilidad. Nadie habla del tiempo. Yo, aún siendo joven, cambiaría todo el dinero que tengo (que no es que sea mucho, la verdad) por algo más de tiempo. Sobre todo poder volver atrás y enmendar algunos errores que el tiempo no ha conseguido borrar.
Tampoco el tiempo lo es todo. ¿De qué sirve tenerlo si después lo malgastas?. Con la cantidad de cosas que hay por hacer, ¿Cómo hay quien se aburre?. ¿Por qué gastamos tanto al año en pasatiempos y otros sucedáneos. Véase videojuegos, televisión, etc. No, mejor que no se vean.
Nos pasamos la vida luchando por ganarnos un puesto en la sociedad para luego seguir luchando para mantenerlo a toda costa. ¿Para qué?. ¿Cómo puedo hacerte eso más feliz?.
Es extraño. Se oye mucho eso de "nadie puede decirte como vivir tu vida". La realidad es que todo el mundo lo hace. Desde que naces hasta que mueres. Abre los ojos.
Disfruta de las cosas buenas, claro. Pero sólo tú decides cuales son. No lo olvides.
Sólos tienes una vida. Y una vida es poco tiempo para despertar, hacer un poco el tonto, descubrir lo que te gusta y disfrutarlo. Mucha gente no llega ni siquiera al tercer paso.
Por temprano que te parezca, la muerte ya ha salido en tu busca. Y ella no es como la Seguridad Social. Sí, hay lista de espera. Pero no, no se retrasa.
PD: Tal vez he querido decir muchas cosas juntas. No sé si habrá quedado nada claro. Lo siento. Tampoco yo lo tengo claro.
Tuesday, May 29, 2007
de la democracia I
Se han fijado que da igual quién haya sacado más votos o más concejales o lo que sea. Todos los partidos dicen haber ganado las elecciones. Hasta Izquierda Unida (quien la ha visto y quien la ve!) dice que ha obtenido unos buenos resultados.
Todo para salir bien en la foto. Por todos es sabido que la palabra fracaso no ayuda a nadie. Nunca. Pasa, un poco, lo que contaba el otro día. Reconocer los errores tampoco está de moda. Mejor es no bajarse del burro, que mucho costó llegar hasta allá arriba.
Todo para salir bien en la foto. Por todos es sabido que la palabra fracaso no ayuda a nadie. Nunca. Pasa, un poco, lo que contaba el otro día. Reconocer los errores tampoco está de moda. Mejor es no bajarse del burro, que mucho costó llegar hasta allá arriba.
Sunday, May 27, 2007
de lo que pudo ser y no fue
Creo que todavía es lago temprano para todo esto. No habría porque ser pesimista. Tengo apenas 22 años y las datos más objetivos dicen que me esperan más de 50, siempre y cuando no coja algún mal vicio. Digo, alguno más de los que ya tengo. De todas formas, 50 años es mucho tiempo. Al menos desde mi punto de vista. Mi abuela cuenta otra cosa.
No, no soy Jorge Luis Borges. Tampoco tengo 85 años. No sé si me estoy muriendo o no (incluso aunque algunos piensen que empezamos a morir desde que nacemos y que morimos, poco a poco, hasta el final; pero no quiero hablar de eso ahora). Sin embargo y con todo eso, sí veo que algunas cosas ya no van a poder ser.
Discúlpenme si no las enumero aquí, pero me pareció un poco cruel (y ya después del último post, quiero ser un poco menos duro).
Supongo que en eso consiste madurar (en su versión más triste), en ir aceptando con el tiempo que sí tenemos limitaciones. Que hay cosas imposibles.
Mientras escribo me mira una niña. ¿Se han fijado lo curiosos que son los niños?. Menos mal que su padre la vigila. ¿Y la prisa que tienen por crecer?. Pobres!. No saben lo que les espera. Eso de tener la libertad de decidir por si mismos gusta mucho. Pero el peso de equivocarse es muy grande. Aunque, a veces, ni grandes ni pequeños lo queramos ver.
PD: Por cierto que, últimamente, sólo me miran las niñas. Debe ser que crecen y, como digo, pierden la ilusión. O, tal vez, maduran y se hacen conscientes de sus limitaciones :-P.
Lecturas Recomendadas: "Instantes" - Jorge Luis Borges
No, no soy Jorge Luis Borges. Tampoco tengo 85 años. No sé si me estoy muriendo o no (incluso aunque algunos piensen que empezamos a morir desde que nacemos y que morimos, poco a poco, hasta el final; pero no quiero hablar de eso ahora). Sin embargo y con todo eso, sí veo que algunas cosas ya no van a poder ser.
Discúlpenme si no las enumero aquí, pero me pareció un poco cruel (y ya después del último post, quiero ser un poco menos duro).
Supongo que en eso consiste madurar (en su versión más triste), en ir aceptando con el tiempo que sí tenemos limitaciones. Que hay cosas imposibles.
Mientras escribo me mira una niña. ¿Se han fijado lo curiosos que son los niños?. Menos mal que su padre la vigila. ¿Y la prisa que tienen por crecer?. Pobres!. No saben lo que les espera. Eso de tener la libertad de decidir por si mismos gusta mucho. Pero el peso de equivocarse es muy grande. Aunque, a veces, ni grandes ni pequeños lo queramos ver.
PD: Por cierto que, últimamente, sólo me miran las niñas. Debe ser que crecen y, como digo, pierden la ilusión. O, tal vez, maduran y se hacen conscientes de sus limitaciones :-P.
Lecturas Recomendadas: "Instantes" - Jorge Luis Borges
Saturday, May 26, 2007
de cuando la verdad se mide en %
Hace no demasiado me ví implicado en una conversación en la que me insinuaron que yo decía mucho la verdad. Sé que en la primera lectura suena muy raro. Pero la cosa no mejora con la segunda. Prueben y vean.
Parece ser que eso de decir "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad" pasó a la historia. Piensan algunos (quizá los más honestos, o tal vez los más falsos) que eso no es mentir. Y tienen razón. Todo es cuestión de definiciones, si uno se fija. Que bien lo sabía Thomas Hobbes. Luego, no decir la verdad no es mentir. Es una forma sútil de utilizar la desinformación de los demás en beneficio propio. ¿Para qué?. Dicen esas personas honestas que no para hacer daño. Mienten otra vez (por más que les pese) No son malas personas. Son sólo cobardes. No son capaces de enfrentar sus verdades. Se sienten incómodos. Se mienten a sí mismos y mienten a los demás (y les cantó el gallo al rayar el alba, como a San Pedro)
En esta sociedad no nos contentamos ya con decir que la verdad es relativa. Ahora también relativizamos la mentira. ¿Dondé acabaremos?.
No desconfien del que miente. Todos lo hacemos más tarde o más temprano. Tengan cuidado, más bien, con aquellos que dicen la verdad. ¿Qué esconderan?.
Termino como empecé, con una anécdota. Me daba una buena amiga, hace algún tiempo, mientras compartiamos un té el mejor ejemplo de todo lo que intento contarles. Hablabamos de chicos (¿de qué sino hablan las mujeres? :-P) Ella, dulce como la que más, me respondió de esta manera cuando le pregunté por qué le mentía a ese chico tan especial: No le miento Joni, sólo le cuento el 60% de la verdad.
Parece ser que eso de decir "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad" pasó a la historia. Piensan algunos (quizá los más honestos, o tal vez los más falsos) que eso no es mentir. Y tienen razón. Todo es cuestión de definiciones, si uno se fija. Que bien lo sabía Thomas Hobbes. Luego, no decir la verdad no es mentir. Es una forma sútil de utilizar la desinformación de los demás en beneficio propio. ¿Para qué?. Dicen esas personas honestas que no para hacer daño. Mienten otra vez (por más que les pese) No son malas personas. Son sólo cobardes. No son capaces de enfrentar sus verdades. Se sienten incómodos. Se mienten a sí mismos y mienten a los demás (y les cantó el gallo al rayar el alba, como a San Pedro)
En esta sociedad no nos contentamos ya con decir que la verdad es relativa. Ahora también relativizamos la mentira. ¿Dondé acabaremos?.
No desconfien del que miente. Todos lo hacemos más tarde o más temprano. Tengan cuidado, más bien, con aquellos que dicen la verdad. ¿Qué esconderan?.
Termino como empecé, con una anécdota. Me daba una buena amiga, hace algún tiempo, mientras compartiamos un té el mejor ejemplo de todo lo que intento contarles. Hablabamos de chicos (¿de qué sino hablan las mujeres? :-P) Ella, dulce como la que más, me respondió de esta manera cuando le pregunté por qué le mentía a ese chico tan especial: No le miento Joni, sólo le cuento el 60% de la verdad.
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